Por: Vanessa Ezcurra
I
Recorres el mundo, desde tu vientre, desde tu útero, desde tus caderas
Llenas de fuego, dolor y poder tus huellas marcando el camino de libertad, A veces en solitario, rechazando tu instinto de tribu, de sostén
Necesarios para volver a ti, para recordarte quién eres en un mundo hostil. Lleno de lobos, de zorros, que sabes escuchar, que te convoca a su mundo instintivo, Reconectándote con tu naturaleza creativa, emocional y única,
Mujer que se atreve a verse a sí misma, como acto de libertad y de memoria, Viviendo desde el coraje y la fuerza para continuar su paso hacia el deseo.
II
¿Qué deseas mujer? Continua tu fuerza que te empuja y te recuerda lo que falta, Tu voz es relámpago, rompe los hilos que el mundo tejió,
Recuerda, uno desea lo que no tiene, te muestra lo que no eres, para entender lo que buscas, reconócelo, hazlo tuyo y muéstralo.
Sigue ese instinto que te arrasa a descubrir más de ti, mujer llena de vida, creadora
Cabalga con fuerza, hasta los ríos, hasta que nada te detenga, mira hacia adelante y recorre lo que has vivido, identifica todos esos caminos que te llevaron a donde estas,
Ahora eres libre, eres única en tu historia, tienes tu propio trayecto marcado por tu deseo,
Eres voz única, diferenciada de las voces heredadas, con labios que tiemblan de la verdad, caricias que reclaman su derecho,
Nómbrate a ti misma, susurra tu dulzura y grita tu poder, escucha ese deseo, ese lugar elegido por ti.
III
Conecta con tu cuerpo, lleno de sangre, muerte para dar vida y dejarte ver,
Toca el tambor de tu corazón, tu cuerpo tiene memoria ancestral, deja que cada melodía te abrace de manera cálida, fluyendo en esa música de recuerdos, nostalgia sin ceder, sin complacer, solo escuchando tu deseo,
Eres voz, eres lo que estás descubriendo ser, no te entregas, te eliges.
Eres real y hermosa, eres parte de una historia que es tuya, y que la apropias desde la reflexión, para volver a crear y romper con lo dado,
¿Dónde sientes que habita tu cuerpo? ¿Qué parte de ti está floreciendo?
Rosas que salen del pecho, desde lo más íntimo de ti, de tu sudor, lágrimas, cuando abres el cuerpo no cedes, floreces
Solo tú conoces y nadie más, esos detalles de tu cuerpo, siluetas, contornos deseados, tu cueva, tu fuego, tu casa,
Remarca tu poder, descalza en la noche con la luna en la piel, no esperes, no pidas permiso, tu pulso está en la tierra, tiembla por placer.
No permitas que te miren como si fueses un paisaje quieto,
Eres agua que deja la tormenta caer en los árboles, eres grito con sed de raíz.
IV
Al desnudarse, mujer, dejas caer siglos de soberanía, el pudor ya no es tu vestido, ni el silencio ni el consuelo.
Las noches se fusionan contigo, la tierra húmeda te acoge, habitas la piel que te pertenece, hay furia en tus muslos, historias que se van a contar, con gemidos y coraje.
Tu cuello es tu guía, el mapa de tu recorrido, donde la piel escucha todo lo que se negó, la libertad de un cuerpo que nadie va a traducir, porque eres mujer entera, indómita y viva.
¿Qué dicen las vísceras de ti? ¿Qué dice tu deseo? Tu lenguaje, tu piel no se esconde se enciende, tu cuerpo no es promesa es presente, es real y solo lo reconoces tú.
Porque adentro hay una mujer que habita, que no calla más, que alza la voz, habla desde el vientre.
No eres batalla para ganar, no intentes que te salven del fuego que tu misma das.
V
Que no te conquisten, que aprendan tu idioma, como poema que solo busca ser.
La palabra nace entre tus dientes, sin miedo, sin permiso, sin pudor, te llamas herida que canta, que el mundo recuerde quién eres, a partir de ahora, te nombras mujer de deseo, instinto y libertad.
Hablarás por el nombre de tus antepasados mujeres, por las que no pudieron decirse, que ardieron en silencio, a las que hoy, les vuelves a dar vida.
Mujer en llama, no dejes de arder y brillar con tu autenticidad, no te opaques nunca y que el corazón que anhelas te guíe siempre.
Fotografía: @mariel_garciallorens
